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Full text of "Algunos poemas. Versiones inéditas de B.C. (h)"

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Fort,  Paul 

-gunos  poej 


FORT 


-GUNOS  POEMAS 


Como  el  jugo  exprimido 

de   tina   granada- 

P.  F. 

IONES   INÉDITAS 

•  C  (h.) 

i 


BIBLIOTECA  MONTEVIDEO 
1921 


ALGUNOS  POEMAS  DE  PAUL  FORT 


|)r  Mil  opúsculo.  %e  han  i»pre»o.  tn  pepd  <W  Mo. 

oncuenlo  ejemplares  numen 


PAUL    FORT 


ALGUNOS  POEMAS 


Como  el  jugo  exprimido 

de  una  granada. 

P.'  F. 

VERSIONES  INÉDITAS 

DE  B.  C.  (  h. ) 

BIBLIOTECA  MONTEVIDEO 
1021 


.ue|os   paro   un  esludi>  V 

Vil 

Mi   rclrol  9 

Canción  del  alba  1 1 

La   zagala   muerta   rn   su*  oír  I  > 

Nuestra   cabana   en   Yveline  14 
I      .  >>  floreciHes  azules. 

La   pequeña   calle  silenciosa  17 

El   hacho  19 

La   bolita  de  vidrio  .  21 

La   ronda  ...  22 

La  dicha 23 

La  enamorada'.  .  23 

La   hora   mística  .  27 

El   himno  al  autor   de  estos   himno  29 

Obras  completas  de   Paul   Fe K  31 


BOSQUEJOS  PARA  UN  ESTUDIO 


El  poeía  cania,  como  el  pájaro,  únicamente  al  parecer,  cantos 
sencillos,  por  el  goce,  fan  solo,  de  embelesarse  en  sí  mismo, 
de  enamorarse  en  sí  mismo,  de  sus  propias  armonías  silábicas 
desgranadas  en  fugas  argentinas  y  resonancias  pueriles. 

Como  cania  el  pueblo  de  Francia,  ese  pueblo  eternamente  niño 
que  por  esta  su  condición  de  perenne  juventud  comparte,  con 
aquel  otro  de  los  siglos  de  oro,  un  privilegio  más  alto  que  el 
de  la  inmortalidad. 

Como  canta  el  pueblo  de  Francia,  que  matiza  sus  canciones 
de  sonidos  a  menudo  vacíos  de  expresión,  pero  eufónicos  hermo- 
samente, para  musicalizarlas  mejor:  para  hacer  vibrar  y  repercutir 
más  largo  tiempo  en  la  oquedad  armoniosa  del  estribillo,  el 
concepto  animador. 

Como  cantan  los  niños  y  los  verdaderos  poetas,  que  tienen 
que  volverse  muy  semejantes  a  aquellos,  para  ser  elegidos  a  las 
bienaventuranzas  de  la  belleza  ;  con  alegría  sana  o  sentimiento 
muy  hondo  y  latidos  intensos,  traducidos  a  penas,  en  la  super- 
ficie, como  el  correr  del  agua  profunda,  por  ondulaciones 
imperceptibles...  una  sonrisa  en  los  labios...  una  luz  instantánea 
o  un  velo  de  emoción  en  los  ojos. 

Superficial,  en  el  sentir  de  muchos,  para  quienes,  con  el  rigor 
de  sus  lógicas,  hasta  el  sagrado  esparcimiento  de  la  danza,  no 
debiera  adscribirse  al  Arte,  si  no  cuando  sustentase  una  tesis  o 
demostrara  a  las  muchedumbres  las  teorías  relativistas  de  Einstein. 

—  v  - 


r  fatalidad      U    qwe     '.  "• 
;«*  tal   modo  Ut   r 

le    riUft    WMM,   M 
dfi    )    mi    f!    iu«l    fw>   po 
o     mnmo     ron     con   rl     toplo.    por   ClfJO 
orvdo   o%¡   de   nooo  rr»e 
|    del   Aftiftcr 
•dad   tul 

'ad.  U  del  trino  t uonótóo. 

lo   del   fl  -  iin.   la   de  la   flor  efímera,  la  del  cirio    lemíttmo 

>    lo  hiedra  en  o  amgoao.  y  la  tarde  y  loa 

nimirdn  :•■•  I'to  de    ella»    woda*.  «na 

que  os  sumerge  .  toda  la  toréala  de 

órnenle  •  Tciiln.  pero  vjbia.  de  la  profunda 

i    escondido  empapó  las  f<  Imitas 

amos  decir:  •    del  campo. 

»  ni   hilan   ni   lefen     [>cro  la   seda  de  sus  túnicas  es  más  preciosa. 

»  que   la  de   los  (únicos  del   Rey  Salomón 

ñ  C  I 


-  vi  - 


NOTA 


Esla  no  es  una  versión  literal  :  modifica,  suprime,  añade  pala- 
bras .  .  .  por  imperio  del  rilmo,  de  la  rima,  insuficiencias  de 
mélrica,  las  más  de  las  veces,  disfinla  de  la  primiliva.  Ni  reviste, 
por  lo  exiguo  del  número  de  sus  poemas,  carácter  de  antología 
o  de  selección  de  los  mejores ;  he  traducido  apenas  los  más 
fáciles.  ¡  Cómo  desaparecen  ante  ¡a  obra  de  Paul  Fort  inverosí- 
mil, diríase,  por  su  magnitud  ! 

Para  el  oído  río- piálense,  ¿el  alma  original,  cantará,  todavía, 
a  través  de  mi  ensayo  ?  .  .  .  ¿o  como  un  eco  tan  sólo,  en  una 
refracción  deformada  ? 

(El  Traductor). 


-  VII  - 


MI  RETRATO 


Mis  ojos  como  dos  diamantes  negros,  —  chispean 
bajo  el  sombrero  Kembrandi.  —  y  mi  levita  es  negra  — 
y  negro  es  el  charol   de  mis  zapatos  al  brillar. 

Negro  el  cabello,  en  torne  al  rostro  pálido  — 
Una  nariz  bien  larga  a  la  Valois  —  Y  me  yergo 
en  mi  orgullo  cuando  husmeo  —  la   malignidad. 

Sonrisa  falsa  y  ojos  de  sinceridad  —  (Naturaleza 
así  lo  has  permitido),  —  Y  un  aire  de  rumiar  cosas 
lejanas  —  cuando  a  un  hermano  —  falso  llego  a  hablar. 

—  9  — 


I  »  lantc     a      i  i  ni                             Auxer  mi 

mbl  a    <  ii   loa    ;  .'o    iglesia  nuy 

fijo,    o    verev    I                                    —que    el  poniente 

mu  f\    ya. 

I  luhicrn  >cr     un  un     I  '.  I  I  | 

en  log:  en  mi  — 

ni    DOCtl    srnlunenlnl 

I  )ios    me    dio.   sin    embargo     un  I      -igual. 

!  —  al  de  lodos  loa  demás  —  1:1  Señor  se  enlrcl 
in    encerrar       luego   en    hielo — y   aprovechó  mili 

poi     I  mal. 

Todas  las  liras,  las  haré  vibrar!  —  El  alma  humana 
es  mi  religión  —  Dcnlro  mi  pensamienlo  —  sangre  \ 
oro  se  han  venido  a  mezclar  —  y  Shakespeare  con 
la  gloria   del   rosal. 


—  10  — 


CANCIÓN  DEL  ALBA 


—  ¿Qué   fue   de   mi   pena?   No   tengo   más   pena. 
¿Que   fue   de  mi  amiga?  No  me   importa   de  ella. 

Por    la    dulce    playa,   a    la    hora    serena  del   alba 
inocente,   j  oh   mar  en   distancia  I 

—  ¿Qué  fué  de  mi   pena?  No  tengo  más  pena. 
¿Qué  fué  de  mi  amiga?  No  me  importa  de  ella. 


-  11  — 


LTus  olas  de  encaje,   la   brisa   marina, 
tus  olas  de  encaje   por  mis  dedos  blancos. 


mi    penn  }    N  r    ello. 

mis  oj 
\n  u,ns  gavióla, 

No   Irn.  i|   peno   ¿Que   fue   de   mi   nmi^o  ? 

¿O  migo. 

>h  mnr  en  distancio  —  ol  olbfl  inórenle'  murmullo 
Jan    solo,    ni    borde    del    sol. 

—  ¿Qué    fue    ilc    mi  N<>    leogo   más   pena 

SÓlo   un    murmullo   al   borde   del    sol. 


—   i2  — 


LA  ZAGALA  MUERTA 

EN  SUS  AMORES 


Esta  zagala   murió,   murió   en   medio  a  sus   amores 


A  enterrar  se  la   llevaron,   a   punto  de  amanecer 


La  acostaron,   solitaria,   solitaria   en  su   ataúd 


Y   regresaron   alegres,   muy  alegres,   ya  de  día. 


Y  cantaban  bien  alegres:  ■  Nuestro  turno  ha  de  llegar 


Esta  zagala   murió,  murió  en  medio  a  sus  amores 


Cantaban  volviendo  al  campo, alcampocomootrosdías. 


13  — 


NUESTRA  CABANA  EN  YVELINE 


Cabana,    lus  adornos  son   margaritas,   rosas  ¡ 
a   lu   pie   sus   blancuras,   sobre   (i   sus  colores 
Naturaleza   hace   bastante   bien   las  cosas, 
ata   los   corazones   dentro   un   ramo   de   flores 
que.   dura   solamente   cuanto   nuestros   amores. 


—    14  — 


TENGO  FLORECILLAS  AZULES 


Tengo  florcitas  azules,  tengo  florcitas  azules,  más 
claras  que   tus  pupilas 

—  Dámelas 

Son  sólo  mías,  —  no  se  han  hecho  para  darlas, 
Están  arriba  en   la  siena,   amiga   mía,   muy   arriba. 

Tengo  carbunclos,  carbunclos,  más  ardientes  que 
tu   boca 

—  Dámelos 

Son  sólo  míos  —  no  se  han  hecho  para  darlos. — 
Están  bajo  la  ceniza  en  mi  hogar,  amiga  mía,  están 
bajo  la   ceniza. 


—   15 


Me    \\<  n     y    lurjjo    fnconlrc 

Iíc 
(rolos 

P    rl    nrii-.r    w  H  pntn  lodot. 

porlr 


—    16  — 


LA  PEQUEÑA  CALLE  SILENCIOSA 


Rezonga,   en   el   silencio,   la   tormenta. 
¿Acabará   por  no  pasar  ya   nadie? 

Los  adoquines  cuentan  —  cuantos  malvones  hay  — 
y  los  malvones  sacan  —  la  misma  cuenta  —  de  los 
adoquines. 

Sueña  muchacha,  sueña  en  tu  ventana  —  Ya  que 
has  mondado — todos   tus  guisantes. 

¿No  hinchan  tu  blanco  delantal  —  que  pronto  — 
tus  dedos  rosa   anudarán  ? 

Paso  en  mi  traje  negro  —  ¿Te  estremeció  un 
relámpago  del  cielo 

—    17  — 


—  Mü<  lin 

antea  n   n  la  calle 

|U¡flfl  |       -¿a 

en  rl  silencio,  lo  kormenli 

.1    nodic? 


—   ift  — 


EL  HACHA 


Ningún  rumor  más  religioso  al  alma  —  ni  más 
severamente  doloroso  —  que  éste  que  os  torna  de 
improviso  —  mudos,  como  de  mármol.  —  que  éste 
del   hierro  —  en  choque  contra   el   árbol. 

Amo  escuchar  ese  rumor  por  donde  —  la  muerte 
pasa; — amo  escucharen  él,  —  cuando  el  lejano  — 
sol  ya  se  esconde,  —  todo  el  silencio  enorme  de  los 
bosques — • retumbar  a   los  golpes  sordos   del    hacha 

Veo  cerrando  los  ojos,  —  en  un  sueño  del  alma, — 
al  leñador  fatal  -  hachar  sin  odio  —  bajo  los  soles 
rojos. —  Golpea  taciturno,  numera  sus  jadeos  —  frente 
a  su  choza  donde   una  llama   se   enloquece. 

—    19  — 


In    rnucrlr    golpeó    en    su    I    - 

SUS  olf^n  a  IfC  los    „ 

creno.  om 

I       pelifTOJO    nmijjn     dr     r-,ir     vir|o     ¿ev 
rncinnv 


—  20   — 


LA  BOLITA  DE  VIDRIO 


Esta  (arde  los  prados,  —  el  río,  las  aldeas  —  en 
medio  de  las  flores  —  irguiendo  azul  pistilo,  —  su 
flecha  parroquial,  —  vivían  en  un  aire  tan  líquido  y 
glacial,  —  como  en  una  bolita  — de  vidrio  los  colores. 

¿Quién  dice  que  están  lejos  mis  días  de  niñez?  — 
cuando  era  mi  deleite  —  la  bolita  encantada, —  gota 
de  cristal  puro, —  en  esmaltes  cuajada  —  donde  veía 
en  sueños  como  su  nitidez 

copiaba  los  matices  —  reales  de  la  vida  —unidos  a 
su  interna  —  coloración  fingida  ? 


21   — 


K  tendieron. — 
0   ol    mor.  —  en  uno    «ruedo»   solólo 
podrían    cercar. 

Si   ludos    los    vai  -del    mundo    decidieron  — 

volverse    marineros,  —  horion    con   sus   barcos —  un 
puente    sobre   el   mor. 

N    entonces,  se  podrió  —  dándose  s — 

la    mam        ai    torno   al    mundo  —  uno    ruedo    formar. 


LA  DICHA 


En   el   prado   quieta   eslá.   Corre   pronto.    Ve   ligero 
En   el   prado   quieta   está.  Corre   pronto.    Que   se   va, 

Si   la   quieres  alcanzar.   Corre   pronto.   Ve   ligero 
Si   la   quieres   alcanzar.    Corre   pronto.   Que   se   va. 

Ya   se   acerca    al   cicutal.    Corre   pronto.    Ve   ligero 
Ya   se   acerca   al   cicutal.    Corre    pronto.   Que   se   va. 

En   la   frente   va  a   parar.   Corre   pronto.   Ve   ligero. 
Del   carnero   va   a   parar.   Corre   pronto.   Que   se   va. 

-~     23     -r- 


IiaI.  C 

i   rl  ni''  si.  Cor. 

1  mor.  Corre  Ve  I  . 

I  1 1  mor.  C 

Snltfl    el    U  \n    \n     Corre    pr 

\ñ    rl    srlo     ^flllo    ya.    Ve    li'r/  r    fué     • 


.4    — 


LA  ENAMORADA 


Mis  lindos  ojos,  mis  ojos  bellos — bajo  la  cárcel 
de  mis  cabellos  —  Gracias  a  ellos  —  ¿no  se  oscurece 
o  brilla  el  día?  (¿No  entreabre  el  viento,  sacude 
o  cierra  —  vuestra  prisión?) — cuando  en  la  loca 
carrera  mía  —  por  estos  campos  corro  a   través. 

Los  senos  míos,  mis  senos  blancos  —  aprisionados 
bajo  mis  manos  I — ¿Por  su  enrejado  no  pasa  el 
viento?  —  ¿No  cruza  el  viento  los  dedos  míos?  — 
En  mí  ¿no  siento  —  cómo  se  alternan  calor  y  frío, — 
cuando   del  bosque  corro   a   través? 


-  23  — 


I 
I 

IYC    los    Bo* ' 

MI  on    m 

un 


'Y>   — 


LA  HORA  MÍSTICA 


Esta  noche,  (odo  es  silencio ...  ni  un  sonido, 
apenas...  casi  un  susurro...  De  pie,  entre  los  trigales 
maduros  oigo  la  Naturaleza,  replegada  en  sí  misma, 
escuchar,   en   sí   misma   su   latido  .  .  . 

¿Qué  hora  ha  pasado,  a  vuelo?...  Todo  es 
silencio  .  .  .   apenas   un   susurro  .  .  . 

El  campanario  lejano  ¿  qué  hora  envía  ?  a  morir 
en  la  mano,  hueca  a  mi  oído  atento?...  o  a  renacer, 
adentro  del  corazón ...  ¿en  su  amor?  ...  ¿  su  dulzor  ? 
¿  su    pulsación  ? 


—    27 


lio  callo  Jn.   I. 
i  de  lo  luna 
I  ti'  tvñéé 

«lo  ol 

■   •  • 


.-  : J 


EL  HIMNO  AL  AUTOR 

DE  ESTOS  HIMNOS 


Desde  mi  despertar  de  cantor  rey,  —  en  la  lumbre 
del  sol,  Yo  lo  he  cantado  todo  —  las  montañas,  el 
mar,  las  estaciones,  las  estrellas,  mi  goce,  mi  dolor  — 
y  tu  calma,  i  oh  florestal  —  Desde  mi  despertar  —  lo 
he  comprendido  —  todo  y  todo  lo  he  sufrido!  —  amado 
todo  !  —  Desde  mi  despertar  de  cantor  rey,  —  en  la 
lumbre  del   sol. 

He  cantado  palabras  admirables  —  cuando  pude  — 
elevar  mis  dos  libres  manos  al  sol.  Mi  voz  leyó 
los  símbolos  gloriosos  —  de  un  incógnito  y  místico 
breviario,  —  Desde  mi  corazón,  —  desde  mis  labios  — 
subieron  imperiosos  en  la  hora  —  los  ecos  de  mis 
sendas  interiores.  -  He  cantado  palabras  admirables  — 
cuando  pude  —  elevar  mis  dos  libres  manos    al   sol. 


29  — 


<)cl  firmamcfll 

llevando  un  beso       paulal  luz.  - 

-  lo    B 
n    lodo    la    Rorcslfl  rln  en 

el    rrílr|o  .    el    aire  y    lo    luna  — 

. 

la   luz. 
y     en     ln     ormonm      -  de     la      larde      fie     Caatado 
infinito.       Pero    lo  que  cnt  n   íe   n  da  — 

lo    que    mas    hondamente    comprendí.   —  lo    que    < 
mayor    júbilo    cante  íuc    lu     calma    floreóla  !    (  Tu 

solitario   corazón    floresta!   fué    lu  sombra,   lu    sombra 
n    tu   sombra.  —  toda   lu   alma,   floresta. 


-    . 


OBRAS  DE  PAUL  FORT 

(  Todas  publicadas  por  editores  parisienses  ) 

Balludes  Franpaises  —  Préface  de   Fierre   Lougs      Mercan 

de  Frunce  ). 
Montagne,  Foret,  Plaine,  Mer.     Mercure  de  Franct    . 
Le  Román  de  Louis  XI  ( Mercure  de  Fruncí    . 

Les  Jdi/lles  Antiqu  s.      Mercure  de  Frunce) 

L'Amour  Marín       Mercure  de   Fruncí 

París  Sen  imenlul  ou  le  Román  de  nos   Vingtans.      Mercure 
de  Frunce 

Les  J/i/u/nes  de  Fe//       Mercure  de   Frunce ). 

Goxromb  un  l'Homme  toui  ////  tombé   du   Patadis.     Mercure 
ile  Frunce  ). 

lie  de  Frunce       Fit/uicn 

Morticif  Actc  un    Flu/le    ?ur   íes    Ballades  Franpaises  par 
Louis  Man  din      Figuiére 

La   Trislesse  de  l'Homme      Figuiére). 
L 'Arcillare  Fien/elle       Figuiére    . 

Monlll/er/f  -  la  -  Bat aille      Figuiére). 

Viere  en   Lien       Figuiére    . 

Lliunsnis  pour  me  consol,  /■  d'clre  heureux       Figuiére), 

Les  Ñor-turnes      Figuiére  . 

Si  Peau  ti Ane  m'ctuit  conté...        Prcfucc  de  Muurice  Mue- 
le rl  inri      J/u/ile  -  Fui/I  Fréres). 

Déux  Chaumiéres  un  Pags  de  i  Yoeline.    Librairie  Monnier). 

Formes  de  Frunce.  lUillelin  Igrique   de    la  ijuerre  -----  Prcfucc 
d Anulóle  Frunce       Pagot  I. 

Que  Jai  Plusir  d'étre  Frunrnis !  (  Eugéne  Fasquetle) 

L' A l on elle.  {  L' Fd  ilion 


-    3' 


'■■'■ 
I 


—   32   — 


> 


Precio  :   S  0.20 


■ 


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UNIVERSITY  OF  TORONTO  LIBRARY 


Fort.   I'aul 
2611 
078A58 


guno?  .as